Cabezón de la SalCabuérnigaHerreríasLamasónMazcuerrasPeñarrubiaPolacionesReocínRionansaRuenteLos TojosTudanca
Cabezón de la Sal es un municipio situado en la comarca del Saja, en la mitad occidental de Cantabria, a 45 km de Santander. Limita al norte con Alfoz de Lloredo, al sur con Ruente, al este con Reocín y Mazcuerras, y al oeste con Udías y Valdáliga. Pertenece al partido judicial de Torrelavega.

En sus 33,6 km2 de superficie, por algunos de los cuales discurre el río Saja, se distribuyen sus once núcleos de población: Bustablado, Cabezón de la Sal, Cabrojo, Carrejo, Casar,Duña, Ontoria, Periedo, Santibáñez, Vernejo y Virgen de la Peña. La capitalidad la tiene la villa de Cabezón de la Sal.

La población con la que cuenta el municipio supera los 7.700 habitantes. La tendencia de su evolución demográfica es progresiva, gracias al predominio de gente joven-adulta y a los positivos saldos migratorios que presenta. Aunque hay cierta presencia de la ganadería en sus tierras, la economía de Cabezón de la Sal se basa fundamentalmente en el sector terciario y secundario. La actividad principal es la industria, sustentada sobre todo en el sector textil, en la fabricación de productos cerámicos y de muebles.

El municipio está encajado por la hoz de Santa Lucía, una garganta excavada por el río Saja en la alineación del Escudo de Cabuérniga. Cabezón de la Sal conserva muy bien el sabor popular en su arquitectura. Así, cuenta con numerosas e interesantes casonas blasonadas, como el palacio de la Bodega, en Cabezón de la Sal; el palacio de Gómez de la Torre, en Casar; el de Gayón, en Santibáñez, o la casona-palacio de Ygareda, en Carrejo, hoy Museo de la Naturaleza.

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Ayuntamiento de Cabezón de la Sal 

El municipio de Cabuérniga se encuentra en la comarca del Saja y pertenece al partido judicial de Torrelavega. Limita al norte con Ruente y al sur con Los Tojos, formando entre los tres municipios el Real Valle de Cabuérniga. Asimismo, se integra en la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, a la que le pertenecen los montes, los derechos de pastos y otros derivados de las ordenanzas.

Situado en el centro geográfico del curso medio-alto del río Saja, al que se accede a través de la carretera que une Cabezón de la Sal con Reinosa, tiene una extensión de 86,5 km2 y está formado por ocho pueblos: Carmona, Fresneda, Renedo, Selores, Sopeña, Terán, Valle y Viaña. La capitalidad recae en el pueblo de Valle, que se encuentra a 56 km de Santander.

La población con la que cuenta el municipio supera ligeramente los 1.100 habitantes. La ganadería y la agricultura eran la principal base sobre la que se sustentaba su economía, si bien en las últimas décadas el turismo, impulsado por una acreditada gastronomía, se ha alzado como la principal fuente de ingresos.

Cabuérniga es uno de los municipios más representativos de las costumbres y tradiciones regionales, ya que conserva mejor que nadie la etnografía y folclore de Cantabria, tal y como plasma el oriundo Manuel Llano en sus obras. En sus pueblos existen conjuntos muy homogéneos de arquitectura popular, así como está presente la arquitectura civil culta, con las típicas casonas con escudos y solanas. En Carmona, declarado conjunto histórico, sus agrupaciones de casas típicas se mantienen intactas con el paso del tiempo. Destaca en este pueblo la casona de los Díez de Cossío, conocida como Palacio de los Mier, que es parador nacional.

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Ayuntamiento de Cabuérniga 

El municipio de Herrerías se encuentra dentro de la cuenca del río Nansa y se sitúa en el extremo occidental de la comarca costera. Perteneciente al partido judicial de San Vicente de la Barquera, limita al norte con Val de San Vicente y San Vicente de la Barquera; al sur, con Lamasón y Rionansa; al este, con Valdáliga; y al oeste, con el Principado de Asturias.

Tiene una superficie de 40,3 km2, que se reparten en siete núcleos de población: Bielva, Cabanzón, Cades, Camijanes, Casamaría, Puente del Arrudo y Rábago. La capitalidad del municipio recae en la localidad de Bielva, que dista de Santander 70,5 km. En la actualidad, tiene una población de poco más de 700 habitantes y su densidad es de 18,13 hab./km2, con lo que puede considerarse uno de los municipios más despoblados de Cantabria. Se caracteriza, además, por una tendencia regresiva, debido a la baja tasa de natalidad y alta mortalidad, a lo que se añaden unos saldos vegetativos negativos y un perfil demográfico muy envejecido. La economía está basada fundamentalmente en la explotación ganadera, especialmente de vacuno, y en alguna actividad agraria, aunque, como en toda la región, el turismo rural paulatinamente es más relevante.

Surcado por el río Nansa y alguno de sus afluentes, en Herrerías abundan los bosques de ribera, así como de encinares, pinos y eucaliptos. El edificio más antiguo que se conserva en el municipio es la torre medieval de Cabanzón, rodeada de una barbacana. El patrimonio religioso data fundamentalmente de los siglos XVI y XVII, con algunos restos de arte gótico. Pero es más sobresaliente su arquitectura civil, ya que en prácticamente todos los pueblos hay interesantes conjuntos de viviendas populares, como la casona de Rubín de Celis, en Cades. Por esta zona también existieron abundantes molinos y ferrerías, entre las que destaca la de Cades, que se ha rehabilitado y puede visitarse.

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Ayuntamiento de Herrerías 

Con el telón de fondo de los Picos de Europa al oeste y Peña Sagra al sur, el valle de Lamasón es el paso natural de comunicación entre los ríos Deva y Nansa. Ubicado en la comarca Saja-Nansa, limita al norte con el Principado de Asturias y Herrerías, al sur con Cabezón de Liébana, al este con Rionansa y al oeste con Peñarrubia y Cillorigo. Configurado en 1822 como ayuntamiento constitucional, pertenece al partido judicial de San Vicente de la Barquera.

Por sus 71,2 km2 de superficie se reparten los ocho núcleos de población: Burió, Cires, Lafuente, Los Pumares, Quintanilla, Río, Sobrelapeña y Venta Fresnedo. La capitalidad del municipio recae en Sobrelapeña, que se encuentra a una distancia de la capital regional de 85 km.

De los algo más de mil habitantes con que Lamasón contaba en 1920 ha pasado a los 360 actuales. Así pues, ha sufrido un fuerte y alarmante retroceso poblacional, ocasionado por la elevada edad media de sus gentes y por la migración que ha experimentado. Se trata de uno de los pocos municipios cántabros cuya economía se asienta principalmente sobre la actividad agropecuaria, aunque algo respaldada por el creciente turismo.

Surcado por dos ríos, Lamasón es un territorio eminentemente montañoso, donde, al abrigo de su rica y variada vegetación, se refugian especies como el zorro, lobo, rebeco, corzo… Asimismo, su patrimonio artístico también es destacable, pues cuenta con ejemplares del arte románico como la iglesia de Santa Juliana, en Lafuente, e interesantes casonas con solana y soportal. La calidad de su ganado tudanco se pone de manifiesto en las ferias anuales que celebra, en las que es posible escuchar el sonido de la gaita.

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Ayuntamiento de Lamasón 

El cauce del Saja penetra desde Ruente por la Hoz de Santa Lucía y divide el valle de Cabezón, quedando en el margen oriental Mazcuerras. Este municipio se extiende por 55,6 km2. hasta alcanzar Cartes y Los Corrales de Buelna, situados sobre el curso del Besaya. Las llanuras dominan la parte norte y oeste, singularizadas en la vega del río por la presencia de terrazas que señalan los niveles alcanzados por el curso durante las glaciaciones. En la franja central, el terreno se vuelve más abrupto y se elevan los cerros de El Cueto (544 m), Ladreo (579 m) e Ibio (798 m), prolongaciones de la Sierra del Escudo de Cabuérniga, que separa la marina de las comarcas interiores de la comunidad autónoma.

Vinculado históricamente a Cabezón de la Sal, Mazcuerras se compone en la actualidad de siete núcleos de población: Cos, Herrera de Ibio, Ibio, Mazcuerras, Riaño de Ibio, Sierra de Ibio y Villanueva de la Peña, alineados en las zonas más llanas. En estas localidades se puede ver un interesante muestrario de casonas populares montañesas, así como diversas e imponentes residencias señoriales construidas a lo largo de la Edad Moderna, tales como la torre de Hoyos o la casa de Juan Gómez de la Torre. Del patrimonio religioso destaca la ermita de la Virgen de la Peña, emplazada en un lugar privilegiado, bajo un muro de roca a orillas del Saja.

Mazcuerras es escenario de una de las obras más célebres de la escritora cántabra Concha Espina: La niña de Luzmela, publicada en el año 1909. La prolífica novelista, nacida en Santander, pasó largas temporadas de su vida en estos parajes y la casa en la que residió se alza todavía en pie. En la actualidad, en este municipio, que ha atraído a otros e importantes novelistas contemporáneos, la literatura es entendida como un fenómeno vivo y su biblioteca ha sido distinguida por sus esfuerzos en la generalización de los hábitos de lectura entre los vecinos.

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Ayuntamiento de Mazcuerras 

En las puertas de la comarca de Liébana, en el extremo oriental de Cantabria, se encuentra Peñarrubia, que se extiende por una agreste superficie de 54,3 km2, en las estribaciones de la cordillera de los Picos de Europa. Lo abraza desde el norte el municipio asturiano de Peñamellera Baja; al este limita con Lamasón y al sureste con los lebaniegos Cillorigo y Tresviso. Lo pueblan 356 vecinos repartidos por siete núcleos de población: Caldas, Cicera, La Hermida, Navedo, Piñeres, Roza y Linares, la capital.

Vinculado históricamente a la Merindad de las Asturias de Santillana, los dos concejos que administraban el valle de Peñarrubia en la Edad Moderna lograron mantener la zona dentro de la jurisdicción de realengo, a pesar del peso que llegaron a tener los señores de La Hermida. Testimonio de esta importante familia son las tres torres que todavía se alzan en la localidad de Linares: la del Pontón, la de Berdeja y la de Piedrahíta, estas dos últimas en ruinas. También pertenece al sistema defensivo de la zona otro de los elementos de interés del patrimonio civil del municipio: las ruinas de la fortaleza de Bolera de los Moros, levantada a finales del siglo VIII, en los albores del Reino de Asturias, sobre el monte de Santa Catalina, a 600 m de altura.

El elemento que singulariza este municipio es el desfiladero de La Hermida, un sobrecogedor corredor abierto entre muros de caliza que llegan a elevarse hasta los mil metros de altura y por momentos tiene una anchura de tan sólo cien metros. Recorre esta garganta, catalogada Zona de Especial Protección de Aves, el caudaloso río Deva, considerado Lugar de Importancia Comunitaria y abundante en salmones y truchas. Hace más de cien años se construyó en este desfiladero una carretera que, todavía, se sirve del mismo trazado e infraestructuras; convertida en la N-621, constituye la principal vía de entrada a Liébana.

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Ayuntamiento de Peñarrubia 

El municipio de Polaciones, dentro de la comarca Tudanca-Cabuérniga, es, por su especial situación geográfica, uno de los más singulares y rurales de Cantabria. Situado en la parte suroccidental de la región, limita al norte con Rionansa, al sur con Palencia y Hermandad de Campoo de Suso, al este con Tudanca y Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, y al oeste con Cabezón de Liébana y Pesaguero. Pertenece al partido judicial de San Vicente de la Barquera.

A lo largo y ancho de sus 90 km2 de superficie se localizan los doce núcleos de población con que cuenta el municipio: Belmonte, Callecedo, Cotillos, La Laguna, Lombraña, Pejanda, Puente Pumar, Salceda, San Mamés, Santa Eulalia, Tresabuela y Uznayo. La capitalidad recae en Lombraña, que se sitúa a 104 km de Santander.

Polaciones cuenta con 267 habitantes, lo cual significa que es de los municipios menos poblados de Cantabria, con una dinámica demográfica altamente regresiva y una edad media muy elevada. A pesar de que se le sigue asociando a la actividad ganadera y agrícola, lo cierto es que este sector ha caído en los últimos años y es el terciario, motivado por el incipiente auge del turismo, el que se ha alzado como principal fuente de riqueza del valle.

Regada por las aguas del Nansa, la comarca conserva una naturaleza espectacular, enmarcada por las sierras de Peña Labra, Peña Sagra y El Cordel, cuyas cumbres superan los dos mil metros. El monumento más sobresaliente de Polaciones son los menhires de Sejos, cerca de Uznayo, que proporcionan además los vestigios más antiguos del término. Destaca, asimismo, la iglesia románica de Lombraña y construcciones civiles como la casa del Padre Rábago, en Tresabuela, y las de los Coroneles, en Puente Pumar. En esta localidad se ubica la sede del Ecomuseo Saja-Nansa.

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Ayuntamiento de Polaciones 

El municipio de Reocín, referente en la historia de Cantabria, está situado en la costa occidental y abarca un territorio de 32,1 km2 , por el que discurre de oeste a este el río Saja. Se ubica en el área de influencia de Torrelavega, ciudad con la que limita por su franja este. Además, linda al norte con Santillana del Mar; al sur, con Mazcuerras y Cartes; y al oeste, con Cabezón de la Sal y Alfoz de Lloredo.

De los doce núcleos poblacionales que lo conforman, la capitalidad recae sobre Puente San Miguel, histórica localidad que fuera cabeza de la provincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana y donde se estableció la Casa de Juntas en la que se constituyó la provincia de Cantabria el 28 de julio de 1778. Esta fecha se conmemora cada año en el Día de las Instituciones, la fiesta más sobresaliente de las celebradas en Reocín.

La gran riqueza mineral de su subsuelo convirtió a este municipio en uno de los principales yacimientos de zinc del país, concentrándose en él la actividad de la empresa AZSA, que clausuró la explotación en 2003, dejando atrás más de un siglo de historia y poniendo fin así a la minería a gran escala en Cantabria. Precisamente, la industria, junto al comercio, son las claves económicas del término, que se ha visto favorecido por su cercanía a Torrelavega y por las buenas comunicaciones con las que cuenta: la carretera N-634 Bilbao-Oviedo y la línea de cercanías de FEVE. Estas mismas razones son las que han condicionado su crecimiento demográfico, registrándose una tendencia sostenida al alza hasta superar en la actualidad los 7.000 habitantes.

En cuanto al patrimonio religioso, llaman la atención los restos románicos de la iglesia de Valles y la iglesia del siglo XVII de Barcenaciones. En el ámbito civil destacan la torre y palacio de Bustamante, en Quijas, y las numerosas casonas solariegas de los siglos XVII y XVIII. Otra de las grandes peculiaridades de Reocín es la finca de Puente San Miguel, propiedad de la familia Botín-Sanz de Sautuola, que está declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Jardín Histórico.

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Ayuntamiento de Reocín 

En la comarca Saja-Nansa, recorrido por el río que lleva su nombre, se localiza el municipio de Rionansa, cuyos escasos 1.300 pobladores habitan un amplio territorio, de casi 120 km2, que está incluido en la Reserva Nacional de Saja. Pese a sus 120 m de altitud en la zona septentrional, llega a alcanzar una cota máxima de 2.046 metros en el Cornón, pico más alto de la Sierra de Peña Sagra.

El núcleo de Puentenansa, a 73 km de Santander y 200 m sobre el nivel del mar, ostenta la capitalidad municipal. Ubicado en el centro del término, confluyen en él las vías que atraviesan el valle, desde Polaciones, en la parte alta, hasta Val de San Vicente y su costa, con las que comunican los vecinos valles del Saja, al este, y Liébana, al oeste.

La ocupación humana en la zona arranca del periodo prehistórico, como está documentado en algunos de los más importantes yacimientos paleolíticos de Cantabria. Destaca la cueva de Chufín, donde se han documentado algunas muestras de arte rupestre en forma de pinturas y grabados que representan caballos, cérvidos y bóvidos, además de otros animales y figuras abstractas. En otras cavidades, como las de Micolón y Porquerizo, se han encontrado, además de representaciones artísticas similares, restos líticos y óseos del Paleolítico.

Uno de los mayores reclamos turísticos de la región, sin embargo, lo constituye el santuario de San Sebastián de Garabandal, construido en el lugar donde la Virgen se apareció a cuatro niñas a principios de los años sesenta para darles unos mensajes. La intensa difusión del suceso que se produjo en aquella época ha supuesto que aún hoy lleguen multitud de peregrinos y devotos al lugar, y no sólo de zonas cercanas, sino de países de todo el mundo.

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Ayuntamiento de Rionansa 

Situado en la comarca Cabuérniga y regado por las aguas del río Saja, el municipio de Ruente limita al norte con Valdáliga, Cabezón de la Sal y Mazcuerras; al sur, con Cabuérniga y Los Tojos; al este, con Cieza y Arenas de Iguña; y al oeste, también con Cabuérniga. Con una superficie total de 65,9 km2, pertenece al partido judicial de Torrelavega.

Los 977 habitantes del municipio se reparten entre cuatro núcleos de población: Barcenillas, Lamiña, Ucieda y Ruente. Este último tiene la capitalidad y dista 52 km de Santander. El término presenta una dinámica demográfica prácticamente estancada y un perfil más envejecido que la media de la región. Su economía ha evolucionado desde la primacía de la actividad agropecuaria hasta tener un marcado equilibrio entre el sector secundario y terciario. Ello está motivado por su cercanía a núcleos industriales como Cabezón de la Sal, Los Corrales de Buelna y Torrelavega, así como el fomento del turismo gracias a una tradicional gastronomía, que destaca por el afamado cocido montañés y sus carnes de caza.

En pleno corazón del Parque Natural Saja-Besaya, Ruente tiene en su término alguno de los mejores robledales y hayedos de la región, regados por las aguas del Saja y dos de sus afluentes. Entre esta vegetación se cobija una variada fauna, como ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, lobos, diversas rapaces… Por algo acuden visitantes hasta sus montes para ver y escuchar en otoño la berrea del ciervo, ya que cuenta además con zonas de acampada.

Si la naturaleza es muy destacada, el patrimonio artístico no desmerece. El vestigio más antiguo del municipio es el monasterio de San Fructuoso, en Lamiña, que se cita en el siglo IX y es uno de los más antiguos de Cantabria. Además, posee construcciones civiles de gran envergadura, como el palacio de Mier, en Ruente, o los de Escagedo y Quirós, en Ucieda.

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Ayuntamiento de Ruente 

El municipio de Los Tojos, con una superficie de 90 km2, se sitúa en la parte alta del valle del Saja, río al que presta su nombre uno de los pueblos del término. Limita con Ruente y Cabuérniga por el norte y noroeste; con la Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga por el suroeste; con la Hermandad de Campoo de Suso por el sur; y con Bárcena de Pie de Concha y Arenas de Iguña por el este. Los 424 habitantes con que cuenta se distribuyen en cinco núcleos de población: Bárcena Mayor, Correpoco, Saja, El Tojo y Los Tojos.

El pueblo de Bárcena Mayor, declarado conjunto histórico-artístico en 1979, destaca por conservar una arquitectura rural homogénea y en muy buen estado de conservación, que presenta una cierta ordenación de calles y plazas poco frecuente en los núcleos rurales de la región. Está constituido por edificaciones en hilera y, aunque la mayoría son viviendas con solana, entre ellas se puede observar la evolución de la casa campesina cántabra.

En 1998 se creó el Parque Natural Saja-Besaya, ocupando 24.500 ha, con el objetivo de preservar los valores ecológicos y naturales de las cuencas medias y altas de estos dos ríos. La mayoría del territorio del municipio de Los Tojos forma parte de él, siendo Bárcena Mayor el único núcleo poblacional incluido dentro de sus límites. La gran riqueza faunística del término ha supuesto que este enclave pertenezca también a la Reserva Nacional de Caza de Saja y, en parte, a la Zona de Especial Protección de Aves de las sierras del Cordel y cabeceras del Saja y Nansa.

A pesar de la marcada tradición ganadera de la zona, hoy en día la mayor fuente de riqueza del municipio es el turismo, atraído, además de por los valores naturales, culturales y patrimoniales, por una gastronomía que basa sus platos en recetas de caza.

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Ayuntamiento de Los Tojos 

Tudanca, uno de los municipios de Cantabria en los que aún puede vivirse un ambiente inmerso en las tradiciones rurales, se sitúa en la parte medio-alta del valle del Nansa, donde el río se encaja formando un estrecho valle rodeado de laderas escarpadas. Sus 52,9 km2 limitan con Rionansa al noroeste, con Cabuérniga al noreste, con

Polaciones al suroeste y con la Mancomunidad de Campoo-Cabuérniga al sureste. La única vía de acceso al municipio es una carretera comarcal de irregular trazado, lo que ha ayudado a que en la zona se conserven, en gran medida, las costumbres y modos de vida tradicionales, evitando además la degradación paisajística.

La localidad de Tudanca es la más interesante del municipio y la que en la actualidad cuenta con un mayor número de habitantes, pese a que no alcanzan la centena. Fue declarado conjunto histórico-artístico en 1983, ya que es un buen ejemplo de núcleo barroco en el que se entremezclan edificios nobles y populares. En la parte más alta del pueblo destaca la conocida casona de Tudanca, cuyo último morador fue José María de Cossío. En ella reunió una importante biblioteca, en la que, junto con una gran colección de volúmenes, se guardan numerosos manuscritos de insignes escritores de la primera mitad del siglo XX. Este edificio es también uno de los escenarios de Peñas Arriba, la más famosa novela de José María de Pereda, que se desarrolla en el pueblo de Tablanca (Tudanca). Poco antes de su muerte, Cossío donó la casona, junto con todo su contenido, a la Diputación Provincial de Santander, que la convirtió en museo.

La casi total ausencia de espacios llanos ha supuesto que el terrazgo agrícola sea muy reducido, siendo la ganadería la principal fuente de riqueza. Aun así, para poder aprovechar mejor los pastos de las laderas, buena parte de ellas están abancaladas y son espacios comunales. Es el ‘prau concejo’, que se reparte por sorteo entre los vecinos del pueblo para ser segado.

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Ayuntamiento de Tudanca